Hace unos meses concluía un post con los versos de Elvira Sastre que había tenido como inspiración durante la temporada pasada para la clasificación olímpica. En Río ya sabéis lo que pasó y, a pesar de que he seguido contando mis vivencias en las redes sociales, no había pasado por aquí desde antes de viajar a los JJOO.

El otro día, leía estas palabras de Elvira en su Facebook y me he tomado el permiso de cogerlas prestadas

La poesía tiene las respuestas de las preguntas que aún no se han formulado

Bonitas palabras que me sirven como punto de partida para retomar el blog.

Con el cansancio que acumulé fue verdaderamente complicado llegar en condiciones a los JJOO. Más complicado aún fue afrontar una inoportuna lesión cuando ya creía que lo había conseguido. Tan complicado que no vi otra opción que ponerme el dorsal y luchar por hacer todo lo posible, aun sabiendo que con el dolor que tenía las posibilidades de llegar eran ínfimas. 

Durante estos meses no me he preguntado por qué lo hice o si tenía algún sentido. Simplemente me he centrado en disfrutar del deporte y de su día a día, a pesar de haber pasado por dificultades para conseguir llegar en condiciones al Campeonato de España. Han cambiado muchas cosas en mi vida (que explicaré más en otro post) pero las ganas de entrenar cada día nunca me han faltado.

A pesar de que todo salió bien, en El Hierro tampoco tuve un muy buen día y en los últimos kilómetros sufrí bastante. Pero fue ahí donde descubrí la respuesta a las preguntas que no me había hecho. Descubrí que era muy sencillo sufrir esos kilómetros en comparación con los de Río. Que aquel sufrimiento me preparó para este. Que dejarme una espina clavada me hizo ser más ambicioso. Que todo lo que hice tenía su sentido.

Encontré la respuesta a las preguntas que yo, no sé vosotros, no me hice y, paradójicamente, minutos después supe que sí hubo quien las formuló. Por suerte o por desgracia, hay que tener el corazón bien abierto para que la poesía pueda entrar en él.