Desde que comenzó la temporada el día de ayer estaba marcado en el calendario. De Motril a Río había 50 km, pero había que realizar las marcas que la RFEA fijó a tal efecto. El invierno ha estado lleno de trabajo en silencio, de muchos kilómetros, mucho esfuerzo, para conseguir el día D a la hora H la clasificación olímpica. Pero a veces las cosas se tuercen y el temporal levantó un viento que antojaba imposible el objetivo. Así que hubo que tomar el camino B, el que lleva de Motril a Roma en 50 km, planteando una estrategia más conservadora.
Pero mis aspiraciones casi se van al suelo (nunca mejor dicho) nada más comenzar, puesto que un atleta se agachó en medio del pelotón a atarse los cordones, haciéndome tropezar y caer contra el asfalto. Hoy en día que las redes sociales se han convertido en un vertedero de excusas de lo inexcusable, tengo que reconocer que el golpe no me afectó para nada y que sólo me hizo perder unos segundos (bueno, y dormir del otro lado esta noche). Tengo que agradecer a Pablo Oliva y a Corchete que se interesaran por mí al momento. Grandes.
Una vez retomada la marcha fueron casi 40 km de ir con la calculadora, en un ejercicio de asegurar la mínima olímpica a la vez que ir vislumbrando qué atletas podía ir cazando en mi remontada hacia las primeras plazas. Llegado a ese punto, el campeón del mundo de 20 km, Miguel Ángel López y Mikel Odriozola, que habían arriesgado más en busca de la clasificación olímpica directa, me llevaban mucha diferencia y, a pesar de completar un último 10 km prácticamente a 4:30, me fue imposible alcanzarles y cruzaba la meta en tercera posición, con un registro de 3h55:41, por detrás de los atletas antes mencionados y por delante de mi compañero Pablo Oliva, que hacía un muy prometedor debut en la distancia. Gran nivel para un Campeonato de España de 50 km disputado con tan duras condiciones (ya casi somos Irlanda) y gran satisfacción por mi resultado personal. Fue una gran emoción volver a completar un 50 km después de tanto tiempo y poder subir al podio con mi pequeña Leire y además precedido por dos atletas a los que aprecio un montón tanto deportiva como personalmente.
Toda esta felicidad no puede empañarse por la lluvia de noticias tendenciosas, erróneas o manipuladas; de periodistas jugando a seleccionador o utilizados por entorno para presionar a la federación…
De Motril a Roma había 50 km y de Roma a Río hay otros 50 km. Pero estos tendré que hacerlos mucho más rápido para superar a tan dignos rivales y conseguir el sueño olímpico